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Churuata Cultural

Los carnavales en Pedregales

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Hace diez mil años antes de Cristo, hombres, mujeres y niños se reunían en verano con los rostros enmascarados y los cuerpos pintados para espantar a los demonios de la mala cosecha. Los orígenes del carnaval se consiguen como una de las más antiguas celebraciones de la humanidad, tanto como las Fiestas Egipcias que homenajeaban a la diosa Isis o al Toro Apis. Los griegos festejaban con grandiosidad las Fiestas Lupercais y Saturnais y celebración del regreso de la primavera, que simboliza el Renacer de la Naturaleza. Más pronto todos concordaron que las grandes fiestas como la del carnaval estaban asociadas a fenómenos astronómicos o a ciclos naturales

El rumor avanzaba muy raudo. El pueblo tenía hinchado de alegría el corazón al sentir sonar en voces agradables la palabra mágica de carnaval. Aparecían los rollos de serpentinas, las pichas, hoy caramelos, los papelillos, las bombas, los pitos, las matracas, las máscaras y el steell band de los Millanes. La chiquillería competía diariamente para ver quien recogía más pichas y golosinas y luego comparar por la cantidad acumulada la viveza personal. Recuerdo que Robert, bautizado por nosotros como “La pellá de Yuco” se lanzó agallúo en la búsqueda de unas pichas que había zumbado una reina, en momentos que “Julio Berraco” también lo hacía y Robert involuntariamente le metió la cabeza en la clavícula a Julio y se la fracturó.

La gente se esmeraba en crear buenas carrozas y excelentes comparsas que demostraban la habilidad mental de los participantes. En los escasos bares de Pedregales sonaba la música carnestolenda: calipsos, zambas, música alegre, merengues margariteños, colombianitas bailables y ritmos variados. Las sinfonolas renovaban su repertorio adaptándolo a la época festiva. Billo’s Caracas Boy’s grababa su paquete musical para ponerlo al servicio del consumo nacional y para exportarlo. Hablando de carnaval / como se acerca febrero / a todos mis compañeros / un consejo voy a dar. Las personas casi no dormían maquinando la preparación de comparsas que cumplieran con las expectativas soñadas, basadas en el ingenio colectivo. Había concursos, premios, juegos, piñatas y regalos. Recuerdo que Alberto Fernández y un grupo de amigos sacaron una comparsa llamada “Los Capa Negra”. Capa Negra es un brandy que para esos tiempos tenía bastante demanda por su exquisito sabor y su poder afrodisíaco, por eso a ellos se les ocurrió construir una comparsa con esa etiqueta. Cada hombre tenía una capa negra terciada encima que era sacudida y echada a la cabeza al pasar por las casas.

Que belleza es recordar la tradición de nuestra querida tierra que jamás será desplazada y que para nosotros queda sembrada en el corazón con tinta indeleble. Perpetúo las palabras atinadas de Eduardo Vásquez Cárdenas, locutor N° 141 quien decía: “Margarita en donde es dulce hasta la sal, Margarita… qué belleza”. Comenzaba a sonar la canción “Que me coma el tigre” con Nelson Díaz, el colombiano, tema musical que le daba la legitimidad y bienvenida a los carnavales. Hermosa década del 70, el paquete de caramelos costaba “la vuelve nunca” cantidad de cuatro (4) bolívares y algunas bodegas grandes lo vendían a tres cincuenta (3.50). Las pichas más cotizadas la conformaban las de chocolate, café, vaca vieja y las inolvidables saca muelas.

Los carros atravesaban los pueblos lanzando sin escrúpulos golosinas fascinantes, era una bonita tradición montar a las reinas en la parte delantera de los carros. Los vehículos eran adornados con serpentinas, bambalinas de colores, luces y variados motivos antruejos. El chofer debía ser una persona seria y muy responsable para asumir tan ambicioso compromiso. En la actualidad hay mucho carro nuevo, de fibra de vidrio y latón frágil que al montar a una persona de peso se hunde y se le raya la brillante pintura. Se recomienda un carro viejo. Los pueblos querían con bastante deseo aportar su sabiduría para que la fiesta tuviese suficiente color.

Los adolescentes se disfrazaban de negritas (los muchachos) para poder entrar sin problemas a los bares a bailar y a pedir su contribución. Rebobino otra canción que estuvo varios carnavales de moda en el bar “Villa Polar” de Agustín Figueroa, que decía así: “Que sabrosos y hermosos carnavales / brinca y salta con el mismo compás / las carrozas adornando las calles / y las reinas saludan al pasar /”.

Pero el centro poblado tuvo un verdadero líder en materia carnestolenda, un trabajador social a tiempo completo, pragmático, dispuesto y organizador de las fiestas de febrero. Me refiero a Don Heriberto Azugaray, hombre que se dedicaba se sol a sol a planificar las actividades de la fecha festiva. Este “caballero emprendedor” botuteaba por todas las comunidades aledañas a Pedregales en su camioneta la programación elaborada. Su canción preferida “Que me coma el tigre” sonaba hasta el cansancio. Era la cortina musical para el perifoneo de recorrida. Cerraba la calle principal de Pedregales y mandaba a decorar las casas, en estas casas colocaban en frente personajes sentados en sillas, tures o mecedoras, vestidos con fluxes viejos, cómicos guiñapos o con un partó desteñido y le colocaban algún mensaje escrito con palabras satíricas o jocosas dedicadas a alguien del pueblo. Las bandas de acero afinaban su instrumentación y tocaban sabrosas canciones de actualidad. Había un Stell band de unos amigos de la urbanización Tari-Tari (Los Millanes) que lo hacían bien. Su director pertenecía al personal de la Banda Ciudadana, tiene por nombre Luis Córdova, buen ejecutante de la pana líder. Ejecutaban los instrumentos con sobrado entusiasmo. “Cheché el de Pusuca” decía que en carnaval cualquiera pareja baila porque el baile es cada uno por su lado, es decir, suelto, despegado, no hay problemas con dar un traspié. “Gilberto Mata y la Chiricoca” (nuestra apreciada Chabela) se defendían de la invasión musical, “Llanito el de Justa” se vestía de blanco y bailaba con “Mayito la de Felipa”, su pareja estelar, el tema musical “abajo en la esquina”.

Se recorrían todos los pueblos adyacentes para lucir: carrozas, comparsas, disfrazados, simulaciones, trajes, reinas, grupos musicales. “Chica la de Margot” se robaba el show al montarse sobre un gigantesco camello, animal que representaba su carroza. Este camello mostraba al público, con bastante similitud, sus partes genitales. Con este estrambótico mamífero rumiante, típico de Asia Central se ganó Pedregales un premio especial. Lo construyó el artesano Freddy el de Boca de Monte. Desde Las Cabreras hasta Pedregales venían recorriendo la vía principal los viejos “Mamarrachos” invento de Heriberto Azugaray. La gente esperaba en las puertas de sus casas a los mamarrachos y luego se incorporaban al grupo de disfrazados para arribar un bululú de personas al sitio de concentración que era en frente de la casa de Heriberto. En esa caminata usted se daba vida viendo todo tipo de disfrazado compartiendo la algarabía carnavalesca.     

Por las calles deambulaban los disfrazados reclamando su contribución, además repartían palo a los echadores de broma, su mecanismo de defensa era un palo que llevaban para protegerse de los “mamadores de gallo” y de otras personas que intentaban quitarle la máscara para descubrir al personaje. La canción “abajo en la esquina”, “el cable” de Mario Cornielli y “que me coma el tigre” incitaban al movimiento corporal. El juego de carnaval comenzaba con agua limpia y luego se intensificaba, se usaba pintura de labio, pintura doméstica, esencias extravagantes y un polvo con una característica particular. La persona que fuera alcanzado por ese polvito se ponía oloroso o pestilente a trabajadora sexual, término novedoso que se utiliza para definir a las mujeres que comercian con su cuerpo.

Había concursos de todo tipo, se desfilaba cuatro (4) días consecutivos. En la octavita había premios para la mejor carroza y la comparsa más creativa. Con el devenir del tiempo apareció un premio especial para el traje individual más hermoso. El Puertorriqueño José Miguel Class interpreta un tema llamado “Frente a frente”, en la letra, este cantante refiere, que la mejor época del año siempre ha sido un carnaval. Es lastimoso que desde hace unos años para acá han surgido organizaciones para planificar el Carnaval de la Isla de Margarita, en Porlamar un grupo de personas diligencian todo, en Juan Griego otra gente, se han logrado cosas pero se habló de corrupción administrativa y tráfico de influencias en la entrega de los premios. Es un carnaval en dos toletes: Del Portachuelo para arriba y del Portachuelo para abajo. Existe una matazón por los cargos de la Junta Directiva, por algo será.

Hoy recordamos con sumo cariño y entusiasmo margariteño, al compai Heriberto Azugaray y sus carnavales en Pedregales, su organización tan impecable, lógicamente la recordatoria de los “Mamarrachos” ingenio muy bien conducido por él, por cuanto la participación era masiva. Este año 2.018 se le debe rendir un merecido y cálido homenaje a este pedregalero, felicito también la iniciativa de revivir esa vieja tradición. Esperamos que cada año se incremente el entusiasmo, de no ser así tendremos que acudir otra vez a los Carnavales de Juan Griego. Que vivan los carnavales y los mamarrachos de Pedregales.         

Dr. José Gregorio Figueroa

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Trovo, Texto y Glosa

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El Trovo o Trova, es una combinación estrófica que consta de Texto y Glosa. El Texto puede ser una copla, una cuarteta o una redondilla. La Glosa está constituida por cuatro décimas que terminan con cada uno de los versos del Texto. En el caso del Trovo, se pudo conocer de piezas musicales con aire de gaita donde el texto sirve de coro.

En los hogares orientales, los poetas pescadores y campesinos medían o evaluaban el nivel de preparación del decimista a través de la construcción de Trovos y Trovas. Era normal enviar a casa de un poeta algún Trovo para que este compositor, elaborara cuatro (4) décimas que después debía enviar al sitio de origen. Presento para nuestros queridos lectores esta inspiración de un Trovo de mi cosecha que tiene el Texto basado en una redondilla y su respectiva Glosa.

No importa que el bronce gima (Décimas espinelas)

Letra: José Gregorio Figueroa Delgado

T R O V O

No importa que el bronce gima

Y que dé su campanada

Una lengua desatada

Hasta las piedras lastima

1

La lengua es el gran castigo

Que posee el cuerpo humano

Si el comentario es malsano

Se convierte en tu enemigo

Con experiencia lo digo

Que te baja la autoestima

El chisme también se arrima

Creando la fantasía

Seguiré con mi alegría

No importa que el bronce gima

2

Hay la mentira piadosa

Hay la mentira burlona

Hay la mentira llorona

Hay la mentira sabrosa

La sin hueso picantosa

Se transforma en estocada

Para una enamorada

Sea joven o sea vieja

Que el destino te proteja

Y que dé su campanada

3

Cuando se habla demasiado

Vienen los falsos rumores

Se fracturan los amores

Como lanza en un costado

El corazón es golpeado

Como una roca en la rada

Viene la mala jugada

Cuando sin saber se opina

Es peligrosa y dañina

Una lengua desatada

4

La clínica del rumor

Corre rápido en las redes

Traspasando las paredes

Generando más rencor

Cultivemos el amor

De Margarita a Mochima

Evitando el duro clima

De una lengua desbocada

Que cuando anda alborotada

Hasta las piedras lastima

Dr. José Gregorio Figueroa Delgado (Guápiri-Ñáquiri)

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Cosas para recordar de Cumaná

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Cumaná es una ciudad histórica por excelencia. Sus recuerdos hacen mover un escaparate de cosas que se conservan intactas en su interior, pero que debemos sacar a la luz pública para que la gente se reencuentre con una ciudad cargada de motivaciones eminentemente sanas. Se recuerda la Kolita Sifón, el piñonato, el tequiche, a la gente que chupaba caña, los helados Frapé, los cascarones, los disfrazados, los encantados, las comparsas de Anita Rivas, el diablo de Cumaná, María Rodríguez y su mariposa, Isidro Cedeño y sus galerones y tantas otras cosas que nos erizan la piel. Investigamos que en los años 40 existían dos tipos de jabones de baño llamados: Yonlaú y Zarina.

El primer cigarro que conoció Antonio Maromita González (El suegro) fue el Morocota. Se recuerdan del polvo “Sonrisa”, costaba un centavo la papeleta, lo utilizaban mucho los barberos para empolvar a sus clientes.

La mejor cerveza negra para esa época era la perrito, era un alimento muy nutritivo porque contenía cebada. Existía la cerveza de pan, esta bebida se la echaban al pan para que levantara, hacía la función de la levadura. Antes vendían en la panadería “El rolito”, la “Rebanada” que era muy solicitada, la fabricaban los señores Domingo Guevara quien vivía al final de la calle la luneta y el señor Rafael Mota. Después que estos señores murieron no fabricaron más el sabroso “Rolito”. Rafael Mota murió y se llevó con él la fórmula mágica del conocido “Rolito de pan”. Parece que le echaban huevo, vainilla y otros secretos que solo los conocía Rafael Mota.

Se recuerda del vestido de seda-lana que cuando se mojaba se encogía. Las telas de antes eran: noche de ronda, tela que al recibir el líquido perfumado de los cascarones se encogía. La comida de antes para criar o alimentar a los niños y niñas era el capacho, en la calle Cochabamba de Cumaná preparaban este alimento que contenía: papelón, cazabe y agua.

También se preparaba el atol de maíz cariaco para alimentar a la familia y subir la hemoglobina de sus integrantes. Que sabroso nos sentimos al investigar y escribir sobre esa Cumaná ancestral, esa Cumaná rebosada de tradiciones y repleta de sapiencia.

Dr. José Gregorio Figueroa Delgado (Guápiri-Ñáquiri)

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El poeta de Managú voló alto

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La actividad cultural en el estado Nueva Esparta caminaba viento en popa. Las agrupaciones musicales hacían espectáculos de calle, en tarimas donde la gente se reencontraba con sus cultores populares. Recuerdo las agrupaciones: Cuerdas Espartanas, Madre Perla, Paraguachoa, Brisas Marinas, Cabuya ´e barco, Los azulejos de Boca del Río, el Grupo Experimental Mapire con el amigo Francisquito, Francisco Mata y sus programas de radio, Los Topotopos, y muchos conjuntos que revalorizaban la música margariteña que tiene una diversidad infinita de géneros.

Me tocó visitar en el paseo Guaraguao al Director de Cultura del ejecutivo regional que para el momento era el licenciado Carlos Cedeño Gil. Este trotamundos de la poesía nació en Punta de Piedras, municipio Tubores el 14 de diciembre de 1.952. Este gerente cultural me mandó a llamar con un amigo para conversar conmigo y entregarme unas 6 horas de castellano y literatura que tenía asignadas en el liceo nocturno Vicente Fuentes de Porlamar.

Por razones de agenda no podía atender esas horas de clase nocturnas y decidió dármelas para no perderlas. Carlos Cedeño Gil era licenciado en Letras egresado de la Universidad Central de Venezuela y cultivó con vehemencia la poesía, la literatura, la escritura y el periodismo. Acepté las 6 horas y luego Carlos me firmaba los cheques para hacer efectivo mi pago. Trabajó como profesor en el liceo nocturno Vicente Fuentes en Porlamar, liceo Náutico Pesquero en Punta de Piedras, en la Universidad Nacional Abierta y otras instituciones. Le indiqué que tenía a sus órdenes el Grupo musical margariteño Cabuya ´e Barco para fortalecer y revalorizar la música de Nueva Esparta y oriente, se alegró y a partir de ese momento nos consiguió varios toques que eran cancelados por la Gobernación del estado Nueva Esparta.

Para esa fecha (1.986) era gobernador del estado Nueva Esparta el profesor Morel Rodríguez. Después con el correr del tiempo me enteré que Carlos Cedeño estaba muy vinculado a la política por cuanto era ahijado de Carlos Andrés Pérez porque su mamá la dirigente y mujer del pueblo de Punta de Piedras Esther Gil era amiga de Carlos Andrés Pérez (El gocho), quien pasó a ser el padrino político de Carlos Cedeño. Fue director de Cultura entre los años 1.984 y 1.988. Hicimos una buena amistad y siempre lo visitaba en su oficina en Guaraguao, avanzaba el año 1.986.

Una vez que fui a consultar algo con él, me regaló el libro La poesía y el cantar margariteño, de la autoría de José Elías Villarroel, el querido Chelías, bautizado por el pueblo como el Decano del Folclor. Esta obra es una joya literaria efluvio de un manantial donde Chelías describe fragmentos de su vida, su producción de décimas espinelas, muchas recopilaciones de su hermano el poeta Jesús Ramón, sus teorías sobre el Folclor neoespartano y otras poesías que escribió en el transcurso de su vida.

Recibí este trabajo con suma deferencia y Carlos como poeta y escritor me la dedicó estampando su rúbrica en la primera página de la obra. Me dijo que tenía un periódico de nombre Managú, me invitó a ver si quería escribir para que mis poesías y artículos fueran publicados en su periódico.

Acepté el reto y escribí varios artículos hasta que desapareció Managú. Al culminar su gestión gerencial Carlos se me perdió de vista y yo lógicamente me vine a Cumaná para ejercer la carrera docente formando mi familia. Algunos amigos de él tales como Campito, Luis Emilio, Marina Figueroa, mi hermana y otros me confesaron que Carlos estaba trabajando en el SENIAT. La noticia de su deceso en la ciudad de Valencia, estado Carabobo el lunes 11 de enero de 2.021 me sorprendió porque Carlos Cedeño Gil lo consideré siempre un gran poeta, un extraordinario escritor, ensayista y un buen amigo que Dios me presentó en esta belleza que llamamos mundo. Dejó sus obras: Bajo la sombra del vuelo, Poema sencillo, Poemas de la mujer de otro sueño y Ángel innumerable.

Ganó varios premios entre ellos: Poesía Luis Castro (1.981), premio principal de la Bienal de poesía José del Valle Lavaux (1.989), primer finalista del concurso de cuentos de Empresas Polar (1.988), premio de poesías FONDENE (1.992), primer premio de la Bienal de poesía José del Carmen Rosa Acosta con su poemario “Socaire”.

Nueva Esparta perdió a un intelectual, a un escritor con muchos premios por sus maravillosas producciones, a un caballero de amplio espectro en la poesía, en la narrativa y en el periodismo. Carlos Cedeño voló alto como su poesía, trafagó la ruta celestial para encontrarse con mi Dios a sus hijos cuando los necesita, para colocarlos a su diestra.

 Paz a su alma y pésame a toda su honorable familia. Descansa en paz hermano querido.

Dr. José Gregorio Figueroa Delgado (Guápiri-Ñáquiri)

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