Quisiera iniciar estas líneas agradeciendo a los amigos de Centeno FM y su nuevo emprendimiento de este periódico digital para el Estado Sucre, situación urgente en nuestro territorio ya que estos, por muchas razones han cerrado sus puertas. En tal sentido este tipo de iniciativas vienen a cubrir un espacio vacío que nunca debió de haber ocurrido. En la misma dirección quiero agradecer a su director, amigo y colega William Bracamonte por ser quien de manera personal me brinda tan noble oportunidad.

Debo de hacer la salvedad pero la escritura es una actividad compleja tanto por la forma como por el contenido, sobre todo cuando se tiene que escribir al estilo de Cervantes, Andrés Bello, García Márquez, entre otros. He iniciado este reto con gran regocijo y ánimo. Espero no defraudar a los lectores de esta pagina digital y proporcionarles análisis que puedan ser útiles.

Entremos en el tema, donde considero que estas elecciones, a realizarse el 06-12-2020 son un verdadero desafío para los venezolanos. Atravesamos una crisis sin precedentes, nunca algo así o parecido había ocurrido en nuestro continente. Los niveles de deterioro de nuestra economía son algo inédito en la historia de la humanidad. Ni los países que atravesaron la primera y segunda guerra mundial vivieron tal deterioro, tanto de su economía como la calidad de vida de la población. Para nadie es un secreto que tenemos el sueldo más bajo del planeta, pudiéramos decir: es muy cercano a cero (0), un sueldo de esta magnitud, indudablemente la población pasa las mil y una penuria, en el día a día, buscando los métodos y medios como sobrevivir. Somos un país con un 97% de personas pobres, que en medio de toda esta situación, penurias y calamidades ven aun más deteriorada su calidad de vida por la falta de gasolina, gas domestico, energía eléctrica, agua potable y aunado a esto el COVID-19 que llego como una plaga para azotar aun más a nuestro pueblo. No quiero profundizar mucho en la crisis que atravesamos porque esta es conocida y vivida por todos los venezolanos.

En medio de este trance, el Consejo Nacional Electoral (CNE) convoca a una elección. Esta cita electoral se realiza para aprovechar las condiciones que favorecen al partido de gobierno, que le permitan obtener una victoria sobre la oposición. El partido de gobierno ve estas elecciones, no solo como una oportunidad para legitimarse; mas bien, es una circunstancia para seguir hundiendo a la oposición en la desesperanza y la resignación, seguir socavando a sus instituciones, para tener el camino libre y poder imponer el conjunto de medidas que se centran y desprenden de la Ley Anti-bloqueo.

Para bien o para mal, en estos comicios que se avecinan, un conjunto de naciones ha opinado, situación que debería de irritar a los venezolanos, pero ya no es así, muchos se alegran al escuchar a alguna gran potencia occidental criticar al gobierno de Maduro, salvaguardando de esta manera su esperanza de que algún día, el país sea invadido, pero eso no sucederá. La postura intervencionista alienta a que en el país exista una rama de la oposición que aplauda esto y proponga a los venezolanos a no participar en las elecciones. Esta no participación esconde en el fondo: “los venezolanos no tenemos la capacidad de resolver nuestros conflictos y problemas, tiene que venir alguien externo a hacerlo”. En pocas palabras, los venezolanos somos unos buenos para nada. La no participación como método de lucha, diluye aun más a la oposición, dará a Maduro la posibilidad de obtener el poder absoluto del Estado y quitarse la piedra del zapato, de estos últimos años, después de perder la última elección legislativa nacional. Como se están desarrollando las realidades, le estamos regalando en bandeja de plata la Asamblea Nacional a Maduro.

Sabemos que excluir a Venezuela del debate mundial es prácticamente imposible, somos en fuente de energía prácticamente inagotable, fuente minera de primera línea, sobre todo de los materiales que usa la industria aeroespacial, de la tecnología y las comunicaciones, sin olvidar el capital financiero que le interesa que el dinero generado por estas y todas las industrias sean depositados en sus bancos. Hay una relación casi que inevitable entre Venezuela y las grandes potencias mundiales, al ser ellos quienes son punteros en las industrias ya mencionadas. Venezuela es uno de los países objetivos por las potencias mundiales, es indudable que buscan alianzas con empresarios, políticos y organizaciones que a lo interno sean afines a sus intereses. Venezuela es un país que puede inclinar la balanza geopolítica mundial, de quien decidamos ser socios comerciales, podemos hacerlos más poderosos. En el caso que tengamos en el poder a políticos afines con los EE.UU, tengamos relaciones comerciales de exclusividad de venta de energía, materiales usados por la industria tecnológica, a parte de depositar todo este dinero es sus bancos, esto le permitirá alargar la vida  al imperio, ya que fortalecería su sistema financiero y por ende el patrón dólar. Por otro lado, siendo ellos los compradores exclusivos de nuestros recursos, los mantendría como el país puntero en la industria de la tecnología y las comunicaciones, que es el primer gran negocio mundial. Por otro lado, si Venezuela se mira hacia oriente, establece relaciones con China y Rusia, de exclusividad, entonces la hegemonía del dólar se puede ver afectada y también la establecida en la industria de la tecnología y las comunicaciones. Esta ultima industria es la que ha desatado la guerra comercial que vivimos en la actualidad. Somos testigos de la guerra de aranceles, de bloqueos de empresas, redes sociales, entre otros, por el control total y absoluto de la industria de la tecnología y las comunicaciones.

Lamentablemente en el escenario político venezolano vemos a los actores que dominan la escena inclinando la balanza hacia alguno de los polos, ofreciendo las riquezas de nuestro país a precio de gallina flaca para el gran beneficio de otro país y las migajas para la élite gobernante, imagínense lo que le toca al pueblo venezolano, pues lo que estamos recibiendo hoy, es: “nada”. El país necesita una política internacional libre e independiente, soberana, que se centre en lo neutral, que defienda tener relaciones con cualquier país, que beneficie a nuestra población en general, no solo a una gran potencia o a una elite venezolana. En tal sentido, estas elecciones son una oportunidad para pugnar por una nueva política internacional y una nueva política de redistribución de la riqueza que los venezolanos deberíamos recibir por el comercio internacional de esta.

Venezuela está en la mira del imperialismo mundial. Tanto del que se erigió después de la segunda guerra mundial, como el que se quiere levantar en este nuevo milenio. Nosotros como pueblo no tenemos pretensiones imperialistas. Pero tenemos intenciones de obtener la máxima felicidad posible, en ese contexto debemos de construir nuestro sistema de gobierno. La democracia sin lugar a dudas, por ahora, y en el mundo actual es la mejor opción. No podemos alejarnos de este sistema, hacerlo seria perdernos. Con el gobierno de Maduro estamos viviendo un deterioro total de este sistema. Pero pareciera que la intención de los sectores de oposición es deteriorarlo aun más. El voto como tal no es la democracia, esta está compuesta por muchas otras realidades, pero a decir verdad, el voto es parte esencial de la democracia. El no votar deteriora aun más la democracia, la deslegitima y nos aleja de este sistema de organización social. El gobierno puede manipular las instituciones para ponerlas a su favor en unas lecciones, pero este argumento es irrito, porque todos los seres humanos del mundo, en el poder hacen esto. Todos los que de alguna manera llegan al poder, bien sean de izquierda o de derecha buscan por todos los medios de mantenerlo. El bipartidismo norteamericano es una formula anómala para el pueblo norteamericano, pero se ha mantenido producto de una manipulación sin precedentes a todos sus niveles, aunado a un sistema de represión férreo y violador de cualquier derecho humano. El pueblo norteamericano debe buscar la salida es de ese bipartidismo irrito y totalitario, que mantiene en el poder a una elite, que tiene a 100 millones de norteamericanos sumergidos en la pobreza. En Venezuela de igual menara debemos por las vías pacificas y democráticas buscar una salida a esta crisis que vivimos.

En tal sentido votar es una opción para manifestar nuestra intención de salir del atolladero por la vía pacifica, una guerra es inviable, una intervención también lo es, bloquear al país también esta fuera de lugar, pedir que pasemos de funcionarios y alguno que otro empresario vetado por el departamento del tesoro norteamericano, para bloquear a todo el país es algo fuera de razón. Nuestros lideres deben de hacer oposición con proyectos concretos, reales, factibles que tengan como centro la mayor suma de felicidad posible para el pueblo, como decía el Libertador Simón Bolívar, puede haber un millón de dificultades en la arena política, en este tipo de sociedad lo va haber, la izquierda y la derecha no pueden ocultar sus maniobras en el poder. Pero nosotros como pueblo tenemos una participación política importante en Venezuela, debemos activar esos mecanismos de participación y forzar a las elites a salir del poder y que la política venezolana sea heredera de lideres arraigados a las luchas de nuestro pueblo, lideres que actúen en aras del bien común de la nación y que tengamos relaciones de mutuo respeto, elaboración y solidaridad con otros pueblos del mundo.

Votar en estos días más allá de una acción aislada, se convierte en un campo de batalla política, licito y expedito. Si aunamos a esta acción de votar, la protesta en la calle, los reclamos gremiales, comunitarios, las marchas, todo tipo de actividades, todas las formas de lucha, que hagan valer nuestros derechos, que enaltezca nuestra dignidad, procurara en un futuro próximo, una mejor Venezuela para todos los venezolanos.

Lcdo. Rafael Acuña

rafaelrojoxxi@yahoo.com.ve